Ciclos profesionales: qué son y cómo gestionarlos
Una carrera profesional no se construye con una única decisión. Se desarrolla a través de diferentes etapas en las que aprendemos, adquirimos experiencia, aportamos valor y desarrollamos nuevas capacidades.
El Método Callersten denomina a estas etapas ciclos profesionales.
Entender en qué ciclo nos encontramos, qué estamos aprendiendo y cuándo una etapa ha alcanzado suficiente madurez puede ayudarnos a tomar mejores decisiones sobre nuestra carrera.
Qué es un ciclo profesional
En el Método Callersten, un ciclo profesional es un periodo o etapa de la carrera en el que una persona practica, desarrolla o adquiere experiencia en un ámbito determinado.
Completar un ciclo profesional significa alcanzar un grado suficiente de aprendizaje y madurez en esa etapa y haber conseguido un nivel elevado de contribución sostenida en el tiempo.
Por tanto, un ciclo no consiste simplemente en permanecer durante un determinado número de años en un puesto.
La pregunta importante es:
¿Qué has aprendido, desarrollado y aportado durante ese tiempo?
Por qué es importante completar un ciclo profesional
Completar un ciclo permite aprovechar suficientemente la experiencia en la que estamos inmersos.
Cuando empezamos un trabajo necesitamos tiempo para comprenderlo, aprender, equivocarnos, resolver dificultades y alcanzar progresivamente un buen nivel de desempeño.
Abandonar sistemáticamente una etapa ante el primer contratiempo puede impedir que lleguemos a obtener todo ese aprendizaje.
Además, superar las dificultades normales de una etapa profesional permite desarrollar capacidades que van más allá del conocimiento técnico: constancia, adaptación, resolución de problemas y capacidad para desenvolverse en situaciones diferentes.
Cada ciclo completado deja una huella en nuestro perfil profesional.
Completar un ciclo no significa aguantar en un trabajo a cualquier precio
El concepto de ciclo profesional no implica que una persona deba permanecer en un puesto independientemente de sus circunstancias.
El mercado laboral es imprevisible y existen muchas razones que pueden justificar terminar una etapa antes de lo previsto.
La idea es diferente.
Antes de abandonar una experiencia ante una dificultad, conviene preguntarse:
¿Estoy ante un problema circunstancial del que todavía puedo aprender o realmente existen razones suficientes para iniciar una nueva etapa?
La respuesta dependerá de cada situación.
El objetivo no es permanecer por permanecer, sino evitar tomar decisiones precipitadas y obtener suficiente aprendizaje de las experiencias profesionales que elegimos.
Un ciclo profesional no siempre coincide con un puesto de trabajo
Un ciclo puede estar relacionado con un puesto, pero no necesariamente.
También podemos definirlo alrededor de una experiencia o una capacidad que queremos desarrollar.
Por ejemplo, una persona puede decidir realizar una etapa profesional internacional durante varios años.
Durante ese periodo podría ocupar diferentes puestos y, sin embargo, formar parte de un mismo ciclo cuyo objetivo sea desarrollar experiencia internacional, mejorar un idioma, adquirir capacidades interculturales y aprender a trabajar en contextos diferentes.
Por eso, cuando pensamos en nuestros ciclos profesionales, no deberíamos preguntarnos únicamente:
“¿Cuánto tiempo llevo en este puesto?”
También:
“¿Qué experiencia estoy construyendo?”
Las dos fases de un ciclo profesional
Aunque cada experiencia es diferente, podemos distinguir dos grandes fases dentro de un ciclo:
1. Adaptación
Al principio necesitamos adquirir los conocimientos y comprender el entorno necesario para desempeñar satisfactoriamente nuestro trabajo.
Tres actitudes son especialmente importantes durante esta etapa:
Paciencia. Aprender requiere tiempo. Es normal no dominar un trabajo cuando acabamos de incorporarnos.
Curiosidad. Al empezar es el momento de preguntar, observar y aprender. Las preguntas que hacemos al principio nos permiten comprender más rápidamente cómo funcionan las cosas.
Relaciones. Conocer a nuestros compañeros, escuchar y comprender las dinámicas del equipo facilita la integración y nos ayuda a entender aspectos del trabajo que no aparecen en ninguna descripción de puesto.
El objetivo de esta primera fase es pasar progresivamente de aprender el puesto a dominarlo.
2. Contribución
Cuando alcanzamos un buen dominio del puesto empieza una etapa diferente.
Ya no se trata únicamente de aprender cómo se hacen las cosas.
Ahora debemos preguntarnos:
¿Cómo puedo aportar más?
Aquí adquieren especial importancia la mejora continua, la iniciativa y la creatividad.
Precisamente cuando empezamos a sentirnos cómodos aparece un nuevo riesgo: acomodarnos.
La comodidad puede ser una señal de que hemos adquirido experiencia, pero también puede llevarnos a dejar de aprender.
Por eso, durante la fase de contribución conviene continuar desarrollando capacidades, proponiendo mejoras y buscando nuevas formas de aportar valor.
¿Cuánto debe durar un ciclo profesional?
No existe una duración universal.
Los ciclos dependen del tipo de experiencia y de la complejidad del trabajo.
En general, a medida que avanzamos profesionalmente y asumimos posiciones más complejas, podemos necesitar más tiempo para comprenderlas, dominarlas y desarrollar todo su potencial.
Por eso, más que aplicar una regla rígida —dos años, tres años o cinco años— conviene observar el aprendizaje y la contribución alcanzados.
Podemos preguntarnos:
¿Sigo aprendiendo?
¿Estoy aportando valor?
¿Estoy adquiriendo capacidades que serán útiles en el futuro?
¿He alcanzado suficiente madurez en esta experiencia?
¿Existen nuevas responsabilidades que están ampliando el ciclo?
Estas preguntas son más útiles que mirar únicamente el calendario.
¿Cuándo permanecer y cuándo cambiar?
Esta es probablemente una de las decisiones más difíciles de una carrera profesional.
Cambiar demasiado pronto puede impedir completar aprendizajes importantes.
Permanecer demasiado tiempo por inercia también puede limitar nuestro desarrollo.
Por eso conviene evaluar periódicamente el ciclo en el que nos encontramos.
Una etapa puede tener sentido durante más tiempo si seguimos adquiriendo responsabilidades, aprendiendo o desarrollándonos en un entorno que evoluciona.
En otras circunstancias puede llegar el momento de iniciar una nueva etapa.
La clave consiste en que el cambio sea, en la medida de lo posible, una decisión razonada y no simplemente una reacción inmediata ante una dificultad.
Cómo conectar tus ciclos profesionales
Cada ciclo añade experiencia y capacidades a nuestro perfil.
En el momento de vivirlos puede resultar difícil saber exactamente cómo se conectarán en el futuro.
Sin embargo, al mirar nuestra trayectoria hacia atrás podemos empezar a identificar relaciones entre las distintas etapas.
Una experiencia comercial puede ayudarnos posteriormente a gestionar clientes.
Una experiencia internacional puede desarrollar capacidades útiles para liderar equipos multiculturales.
Una etapa técnica puede convertirse en la base para asumir posteriormente responsabilidades de gestión.
La carrera se construye progresivamente.
Por eso es importante intentar que cada nuevo ciclo aproveche, complemente o amplíe de alguna manera lo aprendido anteriormente.
Tus ciclos también cuentan una historia profesional
En una entrevista de trabajo probablemente nos preguntarán por nuestra trayectoria.
¿Por qué elegiste ese trabajo?
¿Por qué cambiaste?
¿Qué aprendiste?
¿Por qué tomaste la siguiente decisión?
Una trayectoria construida mediante ciclos profesionales permite explicar esas decisiones con mayor coherencia.
No significa que todas las decisiones hayan sido perfectas.
Significa poder explicar qué buscábamos, qué aprendimos, qué aportamos y por qué decidimos avanzar hacia la siguiente etapa.
La coherencia y la honestidad con la que explicamos nuestra trayectoria también forman parte de nuestra propuesta de valor profesional.
Analiza tu ciclo profesional actual
Puedes hacer un ejercicio sencillo.
Pregúntate:
1. ¿En qué etapa profesional me encuentro actualmente?
2. ¿Estoy todavía adaptándome o ya estoy en una fase de contribución?
3. ¿Qué capacidades estoy desarrollando?
4. ¿Qué estoy aportando que antes no podía aportar?
5. ¿Qué dificultades estoy aprendiendo a superar?
6. ¿Sigo creciendo o empiezo a permanecer por inercia?
7. ¿Qué tendría que ocurrir para considerar este ciclo suficientemente completado?
8. ¿Qué podría aportar este ciclo a mi siguiente etapa profesional?
No se trata necesariamente de decidir inmediatamente si debemos quedarnos o cambiar.
El primer objetivo es más sencillo:
ser conscientes del momento profesional en el que nos encontramos.
Construir una carrera con bases sólidas
El crecimiento profesional necesita tiempo.
Cada ciclo permite incorporar conocimientos, experiencias, relaciones y capacidades que pueden resultar útiles muchos años después.
Por eso, una carrera no debería evaluarse únicamente por la rapidez con la que cambiamos de puesto o ascendemos.
También importa la calidad del aprendizaje y de la contribución que dejamos detrás de cada etapa.
Nuestro perfil profesional se construye con las decisiones que tomamos y con lo que somos capaces de aprender y aportar en cada una de ellas.
Los ciclos profesionales en el Método Callersten
Los ciclos profesionales forman parte del Método Callersten, creado por Carlos Anta Callersten a partir de su experiencia en selección, gestión y desarrollo de personas.
El concepto conecta dos momentos fundamentales de una carrera: tomar decisiones sobre nuestro futuro y aprender a aprovechar la experiencia acumulada para construir la siguiente etapa.
Estas ideas se desarrollan también en La profesión de tu vida y conectan especialmente con Conectando tus ciclos profesionales, dedicado a aprovechar la trayectoria profesional, construir la propuesta de valor, preparar el currículum y afrontar las entrevistas de trabajo.
