El libro «Outliers. The Story of Success» de Malcolm Gladwell es un libro original y entretenido. En español ha sido traducido como «Fueras de serie: por qué unas personas tienen éxito y otras no«. La traducción no me parece del todo acertada.

En cualquier caso, el libro cuenta, entre otras, la historia de Bill Gates, de los Beatles  y se pregunta por los motivos de su éxito. El motivo por el que escribo de este libro es porque identifica y explica de forma muy clarividente el secreto del éxito: el trabajo, el esfuerzo. Nada nuevo que no sepamos, pero merece la pena leer su argumentación.

En el segundo capítulo, «La regla de las 10.000 horas», Gladwell describe un estudio que realizó el psicólogo K. Anders Ericcson en una academia de música con alumnos de violín. Según sus conclusiones, ningún violinista llegó al nivel de sus compañeros por talento natural practicando una fracción del tiempo. Su estudio mostraba que una vez que tenías una habilidad mínima para entrar en una academia de música, lo que diferenciaba a los que progresaban y los que no, era cuanto cuantas horas practicaban. Los que destacaban trabajaban mucho más que la media.

El libro popularizó la conocida “regla de las 10.000 horas”, utilizada por Gladwell para ilustrar la enorme importancia que puede tener la práctica acumulada en el desarrollo de un alto nivel de desempeño. El autor pone varios ejemplos, como Bill Gates, quien fue uno de los primeros en disponer de un ordenador en su colegio en el que pasaba horas y horas programando. Cuando decidió dejar sus estudios universitarios para crear su propia empresa tenía más de 10.000 horas de programación.

El libro habla de talento y personas con una inteligencia extraordinaria. La particular visión del mundo que tiene el autor es original y coincide con otros expertos en señalar que la Inteligencia o el Cociente Intelectual no es desde luego la clave del éxito profesional.

Talento, esfuerzo y carrera profesional

Una de las ideas más interesantes de Outliers es que el talento por sí solo no explica el desarrollo profesional. La práctica, la constancia y las oportunidades que encontramos a lo largo del camino tienen un papel fundamental.

Esta idea conecta con el Método Callersten y con el concepto de ciclos profesionales. Una carrera no se construye únicamente a partir de nuestras capacidades iniciales, sino mediante etapas en las que aprendemos, acumulamos experiencia y alcanzamos progresivamente mayores niveles de contribución.

Al valorar una experiencia profesional deberíamos preguntarnos qué estamos aprendiendo, qué capacidades estamos desarrollando y qué valor somos capaces de aportar.

El talento puede abrir oportunidades. Pero convertir esas oportunidades en capacidades profesionales requiere tiempo, aprendizaje y constancia.




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